
OTRAS CREACIONES AUDIOVISUALES
Música y televisión.
Aunque etimológicamente el término “audiovisual” englobaría a todas aquellas formas de expresión en las que interviene el sentido de la vista y el oído, por lo general se utiliza para aquellos medios que se sustentan en soportes electromagnéticos, tales como la televisión o el video. A diferencia del cine, la televisión puede utilizar la música en sintonías de diferentes programas con contenidos diversos, lo que determina la calidad de ésta. En el contexto televisivo debemos hablar de diferentes estilos, los más importantes son:
- - Programas dramáticos
- - Documentales
- - Docudramas
- - Informativos
- - Infantiles
- - Deportivos
- Musicales.
En los Dramáticos (obras con género argumental realizadas en plató), la música se puede grabar en el magnetoscópio, incorporándose a la obra como ambientación, o posteriormente, en un proceso conocido como “sonorización”. Debe haber sido seleccionada cuidadosamente, a partir del guión y contará con una duración cronometrada con exactitud.
Los Documentales no tienen hilo argumental, por lo que en estos casos suele utilizarse una música descriptiva que no aparece de manera contínua; en este caso también son muy frecuentes los ruidos o sonidos ambientales.
El Docudrama se considera como variante del documental: en él existe una acción dramática referida a hechos o situaciones reales. En este caso, lo dicho para los dramáticos, también es válido.
En el caso de los Informátivos, debemos saber que existe un artículo en los “Principios Básicos de Programación del Ente Público de RTVE” según el cual, se debe evitar la utilización de músicas retóricas, que pudiesen introducir valoraciones ajenas a la noticia difundida o distraer el texto. Aquí la música suele consistir en las sintonías (de cabecera o de conclusión) “ráfagas” musicales y todo aquellos que enriquece la presentación del programa.
Los programas infantiles deben contar con músicas acordes a la edad del público al que se dirigen: orquestación simple y fluida, ritmo tranquilo y regular, melodías alegres con armonías tonales, etc…
Puesto que los deportivos son programas informativos, la música debe centrarse, igualmente en sintonías y “ráfagas”, aunque en este caso, mucho más dinámicas y rítmicas.
Pero cuando la música se hace cási innecesaria es precisamente, en los programas musicales puesto que en ellos el contenido consiste en la presentación y actuación de cantantes, grupos, etc… Si el musical es temático (de un sólo intérprete), suele utilizarse como cabecera la melodía de alguno de sus temas.
Existen otros programas televisivos en los que la música desempeña un papel importante: concursos, con melodías de ritmo vivo, jocosas y actuales; dibujos animados, con frecuentes efectos sonoros, etc…
Música y Publicidad.
Los anuncios de “spots” publicitarios son elaborados por agencias especializadas en este género. Sus características dependen del producto que se anuncia y del público al que van dirigidos
En los anuncios se intenta convertir lo ordinario en extraordinario, gracias a todos los medios técnicos del cine, incluída la música. Al final el resultado debe ser tal que presente el producto y persuada al espectador de la felicidad que le va a proporcionar la adquisición del mismo. En ello, además de la imagen, el sonido juega un papel importante conectando con el lenguaje icónico y el verbal.
El registro sonoro se vale de los siguientes medios:
- Musicales: tipo de música (clásica, ligera, suave, agresiva…).
- Ruidos: amplificados, artificiales, silencios, etc…
Un buen anuncio es aquel en el que los tres lenguajes se apoyan mutuamente y consiguen su objetivo final: incitar al consumo.
El videoclip y el videoarte.
El videoclip nació como una realización promocional con soporte fotoquímico (igual que el cine), de las producciones discográficas. Este sistema tuvo tanto éxito que pronto fue adaptado por la mayor parte de televisiones.
En la década de los 60 los grupos de moda promocionaban sus canciones con breves producciones que recordaban las películas de los Beatles. Poco más tarde, con la aparición del vídeo (producción más sencilla y costes menores), los videos promocionales serán “necesarios” a la hora de lanzar un nuevo disco. Además su popularidad será tan grande que las cadenas televisivas le dedicarán cada vez más tiempo hasta el punto de convertirse en programas especializados en Videoclips musicales. Su principal valor radica en ofrecer al espectador una fusión de vídeo, televisión y música.
Por otra parte, en la década de los sesenta nace en las “transvanguardias” el “video- arte”, que propugna una renovación formal y del lenguaje. Desde este momento, el vídeo se va a convertir en un instrumento de reelaboración de la danza, el teatro, la música, el sonido, la pintura y cualquier otra manifestación artística: se presenta en un nuevo medio de investigación formal que niega las principales características del cine:
- la utilización de una pantalla de gran tamaño
- la oscuridad envolvente. –
- el star system.
ARTE CONCEPTUAL
Arte conceptual, tendencia artística que se desarrolló a mediados de la década de 1960, en la que el concepto tiene preferencia frente al objeto real. Como afirmaba el artista conceptual estadounidense Sol LeWitt en un artículo de 1969, no todas las ideas artísticas precisan estar dotadas de una forma física. LeWitt defendía que ya no era necesaria la crítica del arte puesto que los artistas podían y debían manifestar su propio análisis; estos escritos eran en sí mismos una forma artística tan legítima como la pintura o la escultura. En esa misma época Joseph Kosuth, otro de los fundadores del movimiento, declaraba que el arte conceptual se basaba en el examen de la propia naturaleza del arte.
Esta tendencia adoptó en sus inicios diferentes formas. LeWitt propuso instrucciones de uso para crear cuadros, especificando los tipos de líneas en cuanto a longitud, curvatura y color, entre otras características. Las instrucciones constituían la obra de arte comercializable; las pinturas propiamente dichas sólo representaban un resultado secundario del concepto creativo original. En 1965 Kosuth expuso objetos aislados (como una silla, un martillo o una sierra) junto a una fotografía de tamaño natural del objeto y la definición académica del mismo impresa sobre un cartel. Esta presentación cuestionaba la relación entre objetos, imágenes y palabras.
Otro estudio acerca del vínculo existente entre el arte y el lenguaje se encuentra en la obra del artista estadounidense Lawrence Weiner. Mediante el deletreo de frases relativas a las propiedades materiales, tales como escala, posición, color e incluso precio, escritas directamente sobre las paredes de una galería de arte, Weiner elaboró arte a partir del lenguaje. Para su No 051 (1969, Museo Solomon R. Guggenheim, Nueva York), hizo imprimir sobre la pared de la galería las palabras “1.000 GERMAN MARKS WORTH MEDIUM BULK MATERIAL TRANSFERRED FROM ONE COUNTRY TO ANOTHER” (“Material en bruto valorado en 1.000 marcos alemanes,
trasladado desde un país a otro”), con las instrucciones concretas para que la frase apareciese “al lado del material al que hacía referencia”. Estas instrucciones carecen deliberadamente de límites, de forma que en una exposición pueden referirse a un montón de tela valorado en 1.000 marcos alemanes y en otra a una pila de ladrillos del mismo valor. Por otro lado, según el concepto de Weiner, ni siquiera es necesario que la obra esté construida; puede bastar con pronunciar las palabras imaginando la obra.
Hanne Darboven, artista conceptual alemana, lleva trabajando desde 1965 con progresiones numéricas y cronológicas, creando instalaciones en serie que analizan la naturaleza del tiempo. En su Kulturgeschichte 1880-1983 (1996, Dia Center for the Arts, Nueva York), 1.589 paneles de tamaño y formato uniforme reflejan más de un siglo de historia, utilizando textos, números, fotografías y tarjetas postales.
En la práctica, muchas de las obras conceptuales se limitaban a documentar un suceso o una actividad mediante instrucciones, fotografías o imágenes de vídeo. Además, algunos artistas proporcionaron directrices para la ejecución de performances. Una obra datada en 1970 de Yoko Ono, artista estadounidense de origen japonés, consistía en una simple instrucción escrita: “Dibuje un mapa imaginario y sígalo a lo largo de una calle real”. Esta obra demuestra la dificultad de conectar una idea abstracta (el lugar imaginado) y la representación visual de la misma (el mapa) con el mundo verdadero (la calle real).
El arte conceptual cuenta con importantes precedentes a principios del siglo XX. El artista francés Marcel Duchamp expuso en 1913 una Rueda de bicicleta colocada al revés, pero sin modificación alguna, afirmando que tanto ése como cualquier otro objeto cotidiano se convertían en una escultura desde el momento en que el artista así lo declaraba. Poco después, expuso un portabotellas, una pala de quitar nieve y, su objeto más famoso, un urinario. Esta concepción de Duchamp y de otros miembros del movimiento Dadá que compartían sus ideas revolucionarias sobre el arte volvió a emerger a principios de la década de 1960 a través de un grupo internacional de artistas denominado Fluxus. Bajo la influencia espiritual del compositor estadounidense John Cage, los artistas del movimiento Fluxus se afanaron por eliminar las barreras entre el arte y la vida, permitiendo que el carácter aleatorio y el azar inspiraran sus obras. Otro antecedente importante del arte conceptual lo constituye el arte minimal, un movimiento que se desarrolló a principios de la década de 1960. En el arte minimal, la simple geometría determina frecuentemente la forma de una escultura o de una pintura y las especificaciones matemáticas de una obra de arte pueden llegar a ser tan importantes como la propia ejecución de la obra.
Los artistas conceptuales intentaron en un principio liberar el arte de todo el denominado objetivismo, y por consiguiente también de su valor comercial; sus esfuerzos apenas perduraron unos pocos años en su forma más pura. Sin embargo, los herederos del conceptualismo siguen prosperando. En la década de 1970, un grupo de artistas entre los que se incluyen las estadounidenses Barbara Kruger y Jenny Holzer y el alemán Lothar Baumgarten, comenzó a utilizar palabras en sus obras para explorar las convenciones visuales y verbales. El legado del arte conceptual consiste en la creencia de que el pensamiento expresado en palabras puede ser arte.
John Milton Cage (1912-1992), compositor estadounidense que influyó notablemente en la vanguardia de su tiempo, tanto en la música como en la danza. Nació el 5 de septiembre de 1912 en Los Ángeles y estudió con los compositores estadounidenses Henry Cowell y Adolph Weiss, así como con el compositor de origen austriaco Arnold Schönberg. En 1942 se afincó en Nueva York. Por influencia del zen, Cage utilizó con frecuencia los silencios como un elemento musical, dando a los sonidos una entidad dependiente del tiempo; de esta manera buscó en su música un desorden lógico. En Music of Changes (1951), para piano, las combinaciones de tono aparecen en secuencias determinadas por agentes aleatorios. En 4’33” (1952), los intérpretes se sientan en silencio ante sus instrumentos durante toda la obra; los sonidos inconexos del ambiente constituyen la música. Al igual que en Theatre Piece (1960), donde músicos, bailarines y mimos actúan al azar según determinadas funciones preseleccionadas, en 4’33” difuminó las fronteras entre la música, el sonido y los fenómenos no musicales. En sus piezas para “piano preparado”, como Amores (1943), determinados objetos colocados entre las cuerdas del piano modifican los sonidos de éste. Compuso obras de danza para el coreógrafo estadounidense Merce Cunningham. Entre sus libros deben mencionarse Silence (1961), Empty Words (1979) y X (1983).
PERFORMANCE
Performance (en inglés, ‘representación’), término que describe una práctica artística que consiste en “representar” ante un público y en directo una obra de arte, o en considerar simplemente el evento que constituye esta representación como una obra de arte en sí misma. Es, por lo tanto, la realización de una acción en el transcurso de la cual el artista asocia generalmente diferentes formas de expresión, tales como la danza, la música, el teatro o el cine, para realizar una puesta en escena en la que a menudo se incluye una parte de improvisación.
El arte de la performance había sido practicado anteriormente: ya los futuristas, con Marinetti, y después los dadaístas habían insistido en la implicación física del artista y su relación con el público y proclamaban la soberanía del acto creador. Posteriormente, diversas manifestaciones ligadas a movimientos de vanguardia, tales como Fluxus, las acciones públicas del grupo japonés Gutai, las antropometrías de Yves Klein, el Body Art y, sobre todo, los happenings de John Cage establecieron las premisas determinantes del arte de la performance.
Allan Kaprow bautiza con el nombre de happening a un evento que se organiza una única vez, en general al aire libre, y en el que los participantes ejecutan unas instrucciones desconocidas hasta el momento para ellos. El descubrimiento y la sorpresa desempeñan aquí, en efecto, un papel primordial. Los primeros happenings tuvieron lugar en la Black Mountain College, una escuela de arte experimental estadounidense, donde John Cage defiende un “arte que no sea algo diferente a la vida sino una acción en la vida”, creando así en 1952 una obra totalmente innovadora, de 45 minutos de duración, en donde una persona lee un texto, otra persona baila y una tercera produce sonidos, todo ello después de un mínimo ensayo.
Dos particularidades intervienen en toda performance: por una parte, la disparidad de elementos en juego, al estilo de un collage, que consiste en yuxtaponer objetos o accesorios habitualmente disociados o diferentes soportes artísticos; por otra, la realización “instantánea” de la obra, su espontaneidad, de la que sólo se conservarán
otografías, un vídeo o los elementos del decorado utilizado. Por otra parte, es necesario precisar que la performance no requiere una técnica particular por parte del artista, ya que reivindica la autonomía de la acción artística frente a la actividad pictórica, basada en un conocimiento preciso (pintura, escultura). Otros aspectos pueden añadirse a estos dos principios, el principal, una voluntad de provocación que implica el poner en tela de juicio los sentidos, el cuerpo o los comportamientos sociales tradicionales.
Surgido en la década de 1970, el arte de la performance ha incluido multitud de prácticas destinadas a afirmar una identidad artística. La tendencia a la multidisciplina iniciada en la década de 1960 continúa. Los participantes utilizan con frecuencia un medio de expresión que no les resultaba familiar hasta el momento: un actor o un escritor se expresa mediante la película o la coreografía, mientras que un bailarín recurre más, en caso necesario, al lenguaje que al movimiento. El género refleja asimismo la influencia del minimalismo, que se caracteriza por una utilización mínima de medios, y del arte conceptual, que confiere mayor importancia al proceso creativo que a la obra acabada.
Últimamente, las aportaciones más innovadoras y más decisivas en este arte se han debido a bailarinas, tales como Pina Bausch, en cuyos espectáculos se confiere gran importancia al sonido y a los decorados, Elizabeth Streb, que asocia en sus obras la gimnasia y la acrobacia con efectos teatrales, Meredith Monk e Yvonne Rainer. En general, los grandes performers han desarrollado su propio sello: citemos como ejemplo a Joseph Beuys, cuyas acciones están basadas literalmente en los movimientos del cuerpo del artista.
TEATRO NŌ JAPONÉS
Inspirado espiritual y artísticamente en el budismo Zen, el teatro nō data del siglo XIV y ha permanecido casi igual desde entonces. Consiste en una mezcla de teatro, danza, música, mimo y poesía. Las historias tratan sobre las clases altas japonesas y los actores son siempre hombres. Aquí vemos una representación sobre un escenario tradicional del teatro nō, que muestra, casi como único accesorio, un pino pintado sobre el fondo. La música vocal, la instrumental y la acción se combinan constantemente con fines muy variados. Las interjecciones guturales emitidas por los que tocan los tambores sirven para marcar el tiempo y crear una atmósfera apropiada para la obra.