
Desde el cine mudo, pero sobre todo desde la aparición del sonoro, la música ha desempeñado una importante función en el denominado séptimo arte, contribuyendo en muchos casos al éxito de las películas.
La mezcla de los diversos elementos que componen el cine (teatro, literatura, artes plásticas, música) no ha sido siempre sencilla. En muchas ocasiones, la música ha cumplido una función meramente ornamental, y la obtención de un espacio expresivo propio dentro de la película ha sido, y sigue siendo, una tarea difícil.
Una de las ideas más extendidas en la industria cinematográfica es la de que la música no debe oírse, es decir, no debe reclamar en exceso la atención del espectador. Sin embargo, ya sea por contraste con la imagen, ya por asociación con ella, la música puede sacar a la superficie e intensificar las reflexiones interiores de los personajes; puede transferir al espectador la sensación de terror, grandeza, alegría, tristeza…
• Historia. Del cine mudo al cine sonoro.
Desde la invención del cine por los hermanos Lumiére en 1895 hasta la llegada del sonoro en 1927, el cine contó con pianistas que acompañaban la proyección improvisando música a medida que transcurría la acción o interpretando las canciones de moda o el repertorio clásico más popular. A veces, los exhibidores disponían de orquestas o grupos musicales que ambientaban las imágenes.
En 1927, con la película El cantante de jazz, se empezó a utilizar lo que hoy llamamos banda sonora. Al principio, tanto la palabra como la música fueron usadas con torpeza: los actores utilizaban la misma técnica vocal que en el teatro y la música consistía en canciones al estilo de las de las comedias musicales representadas en los teatros de Broadway, que se usaban en el film para llenar huecos de diálogo o procedentes de una fuente de emisión visible. En la película Cantando bajo la lluvia, dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly en 1952, e interpretada por el mismo Gene Kelly, se hace una divertida parodia de esos comienzos del sonido en el cine. La consolidación del cine sonoro trajo consigo la sincronización entre música e imagen y la creación de grandes departamentos musicales, con costosísimas orquestas y salas de grabación en las productoras cinematográficas.
• Procedimientos técnicos
Lo habitual es que el director encargue la música cuando el rodaje ya ha finalizado y él se encuentra montando la película. Normalmente se piden, para una película de 90 minutos, entre 45 y 50 minutos de música.
A veces el director solicita toda la música que se va a utilizar en la película al compositor, pero también puede desear incluir música histórica o canciones ya conocidas o una mezcla de ambas cosas, por lo que debe expresar sus deseos al compositor y trabajar con él en la planificación musical de la película. Se elabora entonces un guión que establezca la duración exacta de los bloques musicales y los momentos precisos en que comienzan y terminan.
El segundo paso consiste en la composición de los bloques musicales atendiendo a los deseos expresados por el director en el guión sonoro. Para sincronizar la música con la película, se suele grabar bajo una pantalla en la que se proyectan los fragmentos indicados de la película o se utiliza una claqueta que, con su sonido, define la situación exacta de la música en cada escena.
Por último, la música se incorpora a la banda de sonido, junto con los diálogos de los actores y los efectos de sala, es decir los sonidos que dan verosimilitud a las escenas.
En los filmes musicales se procede de otro modo, ya que se graba primero la música y luego se rueda la escena con la música sonando, para que la sincronía sea perfecta.
Función de la música en la cinematografía.
La música cinematográfica puede ser clasificada como música integrada y música no integrada. La música integrada es aquella cuya fuente de emisión aparece en pantalla: una orquesta, un tocadiscos, un actor que canta o toca un instrumento… La música no integrada procede de una fuente oculta para el espectador y puede ser ambiental, cuando crea la atmósfera para la escena; ilustrativa, si sigue y subraya la acción, como en los dibujos animados; o música viva, si crea la escena o la determina al extremo de que carecería de expresividad sin ella.
Dentro del discurso cinematográfico hay técnicas referidas a la música, como el leitmotiv y el fuera de campo. El leitmotiv consiste en asignar determinada melodía a un personaje, paisaje o ambiente, lo que ayuda a definirlo. En lo que se denomina fuera de campo, la música puede hacer que el espectador presienta algo que va a suceder, o hacer presente algo que no se ve en la pantalla. Este es uno de los recursos principales de la música de cine y se utiliza muy a menudo en los filmes de intriga o terror.
o Función de sonido en el cine.
El sonido, en el estado actual del cine, es un hecho indiscutible, puesto que aunque en la actualidad podemos encontrar películas nuevas realizadas sin profundidad de campo o sin color, es rarísimo que se realicen producciones o películas “mudas”.
El sonido, en el cine, se nos presenta bajo una de estas tres formas: música, ruidos ` palabras. Desde su nacimiento, el cine sonoro provocó muchas discusiones que se plasmaron incluso en tratados y manifiestos teóricos, puesto que aunque se conseguía una de las más antiguas aspiraciones, como era la aplicación práctica de lo audiovisual, también iba en detrimento de la autonomía de este nuevo genero icono-dinámico.
Pero, veamos cuál era la relación entre el cine y el sonido antes de la, aparición del “sonoro”: la música ya estaba presente en la mayoría de las exibiciones aunque era un acompañamiento adicional que dotaba a la creación, de un ritmo y una significación emotiva o mental. En este primer momento, la mayor parte de los acompañamientos musicales eran el resultado de la adopción de partituras de un repertorio escrito con anterioridad: éstas eran interpretadas en directo por un piano, un órgano o, en los menos casos, por una orquesta de número variable; en otros casos se trataba de la amplificación de registros fonográficos o gramofónicos.
A medida que avanza el tiempo, encontraremos cómo los compositores comenzarán a escribir partituras expresamente indicadas para el comentario o subrayado de imágenes en movimiento. Lógicamente, el perfeccionamiento técnico que representó la grabación, en la misma cinta de las imágenes y el sonido, facilitó la expansión de dichas manifestaciones musicales.
Las composiciones cinematográficas se agrupan _o clasifican según su función; éstas pueden ser implícitas, ambientales y significativas. Las primeras son aquellas en las que se hace audible Lo que ocurre visualmente: un músico tocando su instrumento o una melodía militar en el desarrollo de un desfile. Las ambientales son las que facilitan la creación de un determinado clima, tanto por su tonalidad como por su “tempo”. Así, para una tormenta se elaborará una partitura en modo menor, con tempo vivo y agitado, crescendos, etc… Por último debemos hablar de las composiciones significativas o simbólicas: cuando un grupo de personas caminan hacia un objetivo ideal y dicha marcha es acompañada por acordes triunfales de modo mayor, nos transmitirán una sensación de consecución; si, por el contrario, cambia el tono y el ritmo, el espectador tendrá la premonición de que algo grave va a sucederle al grupo. En ambos casos, la música adelanta lo que, más tarde, va a suceder en la cinta, por lo que adquiere una significación especial.
Por otra parte, ¡la fusión entre la imagen y el movimiento es tan fácil que no es raro el hecho de que existan representaciones plástico-dinámicas de partituras musicales (“Fantasía” de Disney) o representaciones musicales de elementos físicos (tempestades, documentales, etc…) Por ello, tampoco es extraño que el cine haya servido para representar espectáculos de origen musical o que se hayan creado espectáculos cinematográficos en los que la plástica sirva de soporte visual para la obra musical. En el primer caso, nos encontramos con grabaciones de óperas u operetas: la vistosidad de estos espectáculos, el perfeccionamiento del sonido estereofónico, la capacidad escenográfica y la riqueza de efectos especiales ha hechos que directores como Francesco Rosi hayan adaptado al cine óperas como “Carmen” de Bizet. En el segundo caso, es inevitable que volvamos a hacer referencia a”Fantasía” . De todas formas, es menos frecuente que se haya dado el caso de una fusión total y voluntaria entre ambas formas expresivas, tal y como sucedió con la película de Eisenstein “Alexander Nevski”, cuya partitura fue elaborada por Prokofiev.
Respecto a los ruidos, también aparecieron antes del desarrollo del sonoro, aunque en la actualidad son parte integrante de la ambientación del film y de su psicología. Así, su significación puede regularse dependiendo de los ruidos o efectos ,que, se utilicen de-la combinación de éstos (creando situaciones de claridad o confusión) o de su situación (un sonido nos puede transmitir información de algo que sucede más allá de nuestro campo visual).
En un primer momento, música, efectos sonoros o ruidos y diálogos, se grababan en un único canal, aunque ello iba en detrimento de la calidad sonora y del movimiento o acción de los actores. Pronto se consiguieron las tomas múltiples, con distintos micrófonos y con micrófonos móviles (“jirafas”). En la actualidad la, utilización de más de una banda sonora de la película, permite en distintos planos sonoros la música, los diálogos y los sonidos, permite el doblaje, etc…